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La masacre de Virginia

¿Inciden los videojuegos y la violencia de ficción en determinadas mentalidades?

 

Es aún poco conocida la incidencia que tiene en determinadas configuraciones psíquicas la fuerza mediática del mundo imaginario de videojuegos o películas y series televisivas vistas e interpretadas como parte de la realidad, o al menos de una realidad en la que uno quisiera vivir. Insisto: estoy hablando de la incidencia en segmentos concretos: niños y adolescentes; o personas desequilibradas.

Recuérdese el caso de San Antonio Oeste, con el chiquito que mató a sus compañeros.

Recuérdese el más reciente de Cho Seung Hui, el joven de 21 años que mató fríamente a 32 de sus compañeros en una universidad de Virginia, y que en medio de la matanza se tomó el tiempo para filmar un video en el que “explicaba” las razones del hecho, remedando imágenes de una película que había visto y lo había impactado.

Ambos muchachos eran escarnecidos por sus compañeros. Ambos muchachos estaban acorralados en el callejón sin salida de un yo amenazado por el ninguneo del mundo. Y se refugiaron en el mundo irreal pero deseable, en donde se imaginaban siendo alguien. Hasta que quisieron pasar de este lado de la pantalla, llevando el videojuego a la vida real.

Está bien, sí: a una persona “normal” no le pasan estas cosas. Pero… ¿dónde está el límite entre anormalidad y normalidad? ¿Quién puede estar bien seguro que en tantas y tantas personalidades y psiques en desarrollo, en formación, la constante estimulación negativa de juegos violentísimos, de programas televisivos en donde la burla y la desacreditación del otro son mostradas como cosas simpáticas y graciosas, o la violencia eterna y casi irracional que es propia de la inmensa mayoría de las producciones cinematográficas o televisivas?

Gran Hermano nos enseña que para muchos realidad y ficción se funden en algún lugar de la propia conciencia. Para demasiados (muchísimos) es más real lo que pasa en TV que la propia vida. Y por supuesto, por ser más real es más deseable.

Y así se va generando desequilibrio.

Hasta que el cóctel se produce en una mente enferma, y se desata la tragedia.

Pero atención: sin llegar al despropósito de un drama como el de Virginia, la constante estimulación negativa de videojuegos y cierta televisión desequilibra, al menos, a los más desprotegidos: los niños, los adolescentes, los jóvenes y adultos más vulnerables por distintas causas.

Hecho el diagnóstico… ¿Hay que despedirse hasta la próxima nota? ¿O conviene ensayar una prescripción?

A mí la única que se me ocurre es la de legislar sobre los contenidos del material que se exhibe.

Sí, ya se Nº 1: esto va contra las libertades y todo el resto del discurso. Ok. Explíquenselo a los padres de las víctimas de San Antonio Oeste y Virginia.

Pero además, cuando hablo de legislar me refiero a una legislación preparada, en su faz formal, por los legisladores, pero pensada por especialistas del campo de la psicología, la sociología, la medicina y los medios. Porque si se determina que un fármaco equis que produce un laboratorio es cancerígeno, y la autoridad sanitaria prohíbe su venta, nadie hablará de libertades conculcadas. Y creo que si la ciencia determina que determinados contenidos causan o pueden causar problemas psíquicos, puede usarse el mismo criterio restrictivo, sin caer en la absurda censura de un obscuro personaje, como aquél tal Tato de la época de la dictadura.

Si, ya sé Nº2: lo que se prohíbe en un lado, se consigue en el otro. En el circuito under. Además de convertirse en más deseable. Por eso, más que prohibir hay que orientar a los productores y autores, para ir de a poco cambiando la temática. La manera. El espíritu de lo que se hace.

Y luego, que los que sigan produciendo cosas peligrosas por lo desequilibradoras,  pasen a engrosar, claro, el mundo de lo delictivo y marginal.

Y que quede bien claro: estoy hablando de violencia, no de sexo. Y estoy hablando de médicos, psiquiatras, psicólogos y otros científicos. No de moralistas. La moral está en el campo de lo privado. Y la salud no.