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Agresiones a través de Facebook

1. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a vos.

2. Hacé por los demás lo que te gustaría que hicieran por vos.

 

Dos principios. Cortos, fáciles de entender. Uno en positivo, otro en negativo. Los dos buenos.

Que se aplican a todo y en todo. En esto de Facebook también.

Últimamente hemos visto la proliferación de grupos que se dedican a insultar, fomentar el odio o denigrar a otros. Y en la casi totalidad de las ocasiones son jóvenes que patotean a otros jóvenes por Internet. ¡Jóvenes! ¡Y hasta chicos!

No podemos aceptar así como así que los chicos y los jóvenes compitan con los grandes en esto de ser estúpidos y hacer el mal.

Porque los chicos y los jóvenes son la esperanza que tenemos de que algo cambie. Si se nos cae esa esperanza… ¿qué nos queda?

Este tipo de grupos de ataque representa el uso de una tecnología casi gratuita, como son las redes sociales, con un objetivo malo. Que ciertamente cumple con su misión de dañar, hacer doler, lastimar. Pero que también denigra y desvale (hace menos valioso) a quien crea, se adhiere o festeja un grupo así.

Es una patota atacando a alguien con poca capacidad de defensa.

Es un antivalor.

Insultaría la inteligencia de ustedes si tratara de argumentar por qué es algo malo. No hay necesidad. Ustedes lo saben bien.

Les propongo que desprecien cualquier grupo o iniciativa de Internet que busque hacer daño. Borren esos grupos de sus perfiles. Hagan saber a quienes los arman que están haciendo algo despreciable.

Unámonos en esto.

 

Raúl Llusá